domingo, 21 de febrero de 2010

Texto del romance del Indio Hechicero


PRESENTACIÓN

Ante ustedes presentar

este indio romancero,

aquí venir a contar,

una de indios y vaqueros.


Venir de muy lejos yo,

ser de la tribu Mazorca,

de donde ponerse el sol,

vamos, más p’allá de Lorca.


En pradera vivir tribu,

mi idioma ser la mazorca;

mazorca en lengua de sioux

querer decir: panocha.


Para no liar la perola

mazorca yo no hablar más,

hablar yo lengua española:

Bona tarda, com estan?


HECHICERÍAS

A todos mis compañeros

les saludo yo con el jau

y como soy el hechicero

todos me llaman doctor Jaus.


Practico la homeopatía

con la pipa de la paz:

le meto un poco maría

y se olvidan la enfermedad.


Ni derechos del paciente

ni hoja de reclamaciones.

Aquí el que viene y protesta:

una patá en los cojones.


Si tú vienes por Remedios

un error vas a cometer,

un error de medio a medio:

¡Remedios es mi mujer!


No te dejo mi mujer

que se entera todo el pueblo,

ahora, ahí está mi suegra,

a ver si tienes tú huevos.


LA TRIBU MAZORCA

Pero de mí no vine a hablar,

no crean que me chuleo,

soy sólo un médico rural.

igual que el doctor Mateo.


Hay indios que son muy guapos

sí, más guapos que Brad Pitt.

Pero no hablo más, ya dije

que no vine a hablar de mí.


Vine a hablarles de mi gente,

la tribu de los mazorca,

y si así nos llaman piensen

que no la tenemos corta.


No somos tan resistentes,

robustos, fuertes ni buenos

como los indios cherokee:

esos son todoterrenos.


Mi tribu es gente de paz,

vivimos muy bien en Kansas

no nos gusta guerrear

más que ná, porque te cansas.


Nos llaman los pieles roja,

cosa que mucho me extraña

porque más rojos se ponen

tó los blancos en la playa.


Al otro lado del monte

vive el enemigo mayor,

son unos indios muy torpes

la tribu de los Aladrok.


Se ponen en su cabeza

un casco con un cepillo,

por eso entre la maleza

los veo y siempre los pillo.


Mi tribu y los Aladrok

tomamos mucho caldero.

Ellos lo llenan de arroz

nosotros, quintos con hielo.


VICISITUDES CON LOS BLANCOS

En mi tierra los vaqueros

nos dieron un gran repaso.

Grité: ¡Tierra para todos!

Como aquí, ni puto caso.


Por los malditos vaqueros

ya no puedo decir ni jaus

que aprietan mucho los huevos

incluso los Levi Strauss.


Recibo un día una carta:

“Vaya el día señalado

a Philadelphia sin falta.

Gran Jefe Blanco. Firmado.”


A Philadelphia fui yo

y hambre tuve que pasar.

Mucha Philadelphia pero

no había pan para untar.


Tras dos horas esperando

el gran jefe blanco llama.

Me levanto, le abro al blanco

y se presenta el Obama.


¿Pero aquí qué es lo que pasa?

¿Esto qué es? ¿Cachondeo?

Me vuelvo para mi casa,

en los blancos ya no creo.


Un jefe así de negro

para el indio es desencanto

que practicar no podemos

nuestro deporte: tiro al blanco.


Mucho nos odian los blancos,

de verdad que ya es patético,

los blancos nos odian tanto

porque somos del Atlético.


Los blancos nos dan veneno,

nos gritan hijos de pu…

solamente quieren vernos,

en la reserva, como a Raúl.


De turistas “estupidos”

en la reserva hay atasco:

se creen que yo soy Cupido

cuando me ven con el arco.


TRASLADO A MURCIA

Pasó que tomé pa Murcia

la primera diligencia.

Hay aquí cosas parecidas

y unas cuantas diferencias.


En mi tribu el zapatero

hace bambos pa la gente

no puede ser un guerrero,

mucho menos presidente.


Como españoles nos pintamos

la cara con rayas y puntos,

nosotros pa ir a la guerra

y vosotros pa ir el fútbol.


Nada más llegar aquí

va y me dice un hombre blanco:

“Aquí no quedan Bisontes”

Claro, era el del estanco.


Al llegar con mi séquito

fui a una calle muy amena:

paseo Alfonso Décimo.

¡Alfonso! ¡Esto me suena!


Paseando yo crucé

el puente de Los Peligros

y en el trasvase pensé

al ver la sardina, amigos.


Falta mucha agua, es cierto,

más de la que nos parece,

mira si el río va seco

que se le ve el lomo a los peces.


Zara abrió en mi terreno

una tienda con nombre inglés,

traducido: “Zara bueno”,

sin traducir: “Zara well”.


Desde entonces hay costumbre,

al llegar la primavera,

celebrar junto a la lumbre

las fiestas de la pradera.


Cogemos los animales

y hacemos la cabalgata

con los trajes regionales:

chaleco y braslis de pata.



¡Hacen unos tocinicos

y un arroz con costillares!

Que del bisonte están ricos,

dicen, hasta los andares.


Allí también es corriente,

inflarnos en las barracas,

y como aquí al día siguiente

tós de baja en la Arrixaca.


La juventud qué educada:

toman un poco bebida

pero si ven que te falta

la devuelven enseguida.


LOS NOMBRES EN MURCIA

Veo yo que aquí en Murcia,

por desidia o por pereza,

pa poner nombre a las cosas

no os calentáis la cabeza.


Que hacéis una calle grande,

Gran Vía se va a llamar,

que si una plaza es redonda

pues la llamáis Circular.


Que un bar os pone ternera

decís restaurante El Cherro.

Que pasean funcionarios

le llamáis Jardín de los Perros.


También “Plaza de las Flores”

porque hay floristerías

¿y Tontódromo, señores,

porque hay mucha tontería?


Sólo un nombre me da grima,

de verdad me tiene negro,

si se quema la sardina,

¿por qué se le llama Entierro?


La gente de la sardina

goza con las caminatas,

cuando a su casa camina

tres días de marcha gasta.


ALIANZA DE CIVILIZACIONES

Creen mazorcos y murcianos

que la muerte no es la meta

y ambos pueblos levantamos

tótems en nuestras glorietas.


Los nuestros son de madera,

aquí de metal ferroso.

Se ve allí que son cabezas

se ve aquí que son… horrorosos.


Allí hacemos tótems

pa recordar los ancestros

y aquí los hacen artistas…

y te acuerdas de sus... antepasados.


DESPEDIDA

Tras viajar por esos mundos,

Murcia me gustó bastante,

decidí fijar el rumbo:

quedarme aquí de inmigrante.


Cansado de hacer el indio

he pedido la excedencia

porque he encontrado un oficio

en el que tengo experiencia.


Me meteré de barbero

para rapar coronillas

que arrancar las cabelleras

se me da de maravilla.


Pondré yo un cartel por fuera

que a todo el mundo le explique:

“Le corto su cabellera

mejor que la corta el Quique”.


Gracias por oír la historia

aquí yo le pongo fin.

Por si no tienen memoria

en este papel la escribí.


Por el romance completo

tienen que dar lo que pida:

si no llevan nada suelto

por lo menos me convidan.

1 comentario:

Diario de un pesimista con buen humor dijo...

Cuanto más lo leo/oígo, más genial me parece