lunes, 15 de febrero de 2010

Crónica del I Festival "Para Muestra un Bufón"

Sábado 13 de Febrero de 2010.
15:00 Hora zulú: comenzó el Encuentro con el encuentro de Antoñito Luna y el suelo. Lugar: plaza de Santo Domingo. Antoñito y los demás iniciaban una carrera hacia un lugar que les protegiera de la lluvia y les saciara el hambre, pero una pierna se levantó más de lo previsto y sólo el mojado suelo pudo detener este antoñazo. La cosa no pasó de un culo mojado y unas cuantas risas cabronas de los presentes.
15:15 hora zulú, lugar: Parlamento Andaluz, degustando un platico de jamón de los que te hacen perder el sentío y el hambre, con su queso, sus cervezas y su vino, negro y blanco y, según Antoñito, de los que no te dejan resfriarte en todo el invierno. Pablo coge su guitarra, hace sonar unos acordes y los cuatro miembros de presentes de la chirigota de Molina, Pablo, Antoñito, Edu y Ana, se lían a cantar unos cuplés "psss toma... coge el balón". El público: dos parejas que comían tranquilamente y los dos camareros. El coro: dos chicas guapísimas (perdonadme, pero aún no me sé vuestros nombres) que venían con los chirigoteros y un servidor que contemplaba aquello lleno de nervios. Los cuplés sorprendieron al personal y gustaron muchísimo, a pesar de que yo me atreví a corear algún verso que me sabía (aunque lo hice flojito, para que nadie me escuchara). Animados por este éxito, llegó luego el pasodoble al panocho. Una de las chicas del público contó que, aunque era murciana, vivía en Valencia y que al oir este pasodoble por internet se había emocionado un montón (o quizás se había emocionado un huevo, no recuerdo ahora sus palabras precisas). Fuera seguía lloviendo, débil pero continuamente, y dentro del bar, el pasodoble a la Estrella, los cuplés de Las que mueven el vientre (incluido Han puesto.. ). Las risas de los camareros, del público, de los coristas y de los chirigoteros antológicas. ¡Qué ratico tan bueno!

17:00 Hora zulú: El Parlamento Andaluz empieza a llenarse con más chirigoteros y acompañantes que van llegando y decidimos ir al punto de Encuentro: La Cueva de la Cerveza en el Tontódromo. Al llegar vemos que está cerrada (sus m..), pero como la tarde no estaba para quedarse en la calle a maldecir o a decidir, pronto se encuentra la solución: nos metemos en el kiosco del Tontódromo, que está abierto y con algunos clientes dentro.

17:15 Hora zulú: otra vez la chirigota, ahora con más componentes, hace las delicias del personal: camareros, clientes, acompañantes. Yo mismo no dejo de flipar, aún tengo nervios, pero decido quitármelos: me pido un gin tonic, me visto de indio y suelto el romance del Indio Hechicero, que gustó, la gente se rió, aplaudió, me felicitaron y ¡me compraron el libreto! El ambiente está perfecto, sólo falta...

17:30 hora zulú: Llega el Ful con sus dos cartelones, bolsa de vestuario y un poco agobiado por llegar tarde, pero en seguida se relaja, canta con su chirigota y prepara el cartelón de Don Juan de la Cierva. Lo decimos y la respuesta de la gente maravillosa. risas, aplausos. Estamos muy contentos con este romance, nos llevó muchos meses hacerlo y ahora lo estamos disfrutando un montón. La gente de la chirigota de Molina, a pesar de haberlo oído ya dos o tres veces, se ríe como si fuera la primera vez (buena gente que son, o bien que no se acuerdan de una vez para otra). El Edu que no puede más, demasiadas carreras por la banda, tiene que sentarse en el banquillo de fuera del bar para tomar aire un rato. El bar, mientras tanto, se ha llenado. Un grupo de hombres (algunos murcianos y otros de fuera que están de visita) literalmente se mueren de la risa con la chirigota y con el romance. Se acercan para hacerse fotos con nosotros (nosotros flipamos, claro), graban en el teléfono las canciones (esto es una constante de toda la tarde, es la primera reacción de la gente, grabar), nos felicitan efusivamente. Lo estamos pasando estupendamente sin saber que lo mejor aún está por llegar.

Alguna hora de la tarde posterior a las 18:00 hora zulú: nos colocamos bajo el Arco de Santo Domingo y, como antes, la chirigota de Molina empieza por cuplés. El efecto llamada de la chirigota es increíble: antes de terminar el segundo cuplé ya hay al menos 15 personas de la calle, ajenos por completo a nosotros, que se ha parado a escuchar. Como las risas y los aplausos son muy fuertes, pronto hay allí un corro de unas 25 personas o más, quienes, a pesar del frío que hacía y la lluvia interminente, allí se quedaron más de una hora que duró aquello. Aplaudieron a rabiar a la chirigota (no es para menos, la actuación quitaba el hipo) y también se rieron mucho con el romance de don Juan de la Cierva. Cuando medio en broma pasamos una especie de calcetín para recoger propinas, la gente nos pagaba incluso con ¡¡ billetes !! de 5 pavos, increíble, nos buscaban para darnos el dinero. ¿Por qué? Porque disfrutaron como enanos. No le pagaban sólo al romancero, claro, le estaban pagando a la chirigota, a la sorpresa de aquel ratito tan bueno, a la sonrisa prolongada, a la risa y, a veces, a la carcajada inesperada en aquella tarde fría y lluviosa que esos locos de Molina les provocaban. Me quedo, de todas las caras sonrientes que allí estaban, de todas las edades, con dos de ellas: una mujer mayor que aguantó allí todo el rato con su marido, riéndose a más no poder, diciendo sí con la cabeza cuando un pasodoble la emocionaba, desternillándose con los cuplés y muriéndose con las cosas que decía Antoñito entre canción y canción. La otra cara que destaco es la de un chaval de unos 12 ó 13 años que venía con unos amigos y que llegó justo cuando Antoñito presentaba el pasodoble del Panocho. Él ya lo conocía de Internet y pegó un brinco de sorpresa cuando lo oyó. Allí se quedó hasta que terminó la actuación. Dije dos caras, pero añadiré otra dos que me vienen ahora a la memoria: la del sobrino del Ful que se rulaba por el suelo cuando descubrió que su tío era don Juan de la Cierva y la mía, de bobalicón, escuchando a esta gente por las calles de Murcia, disfrutando a tope, tanto que, otra vez, me atreví a cantar con ellos las partes que me sé de su repertorio (esto empobreció la actuación, ya digo, pero espero que no se notara mucho).

Aún más tarde hora zulú: nos metimos a cenar algo al bar La Cueva en la plaza de Santa Catalina, jamón, queso, cerveza, vino y tal. Alguna gente de la que estaba en el arco de Santo Domingo se vino allí con nosotros. El bar lleno, con mucho ruido de gente hablando, pero Antoñito que es un as para esto (y para muchas otras cosas), logró dirigir la atención de todo el personal hacia la chirigota, que, una vez más, triunfó y mucho. Los del bar supercontentos se invitaron a una jarra de cerveza y otra de vino (creo). También Juan de la Cierva gustó mucho, pero ya la atención de la gente se disipó y para cuando llegaron la hijas de Zapatero el ruido era brutal y no se pudo escuchar bien.

El remate, hora zulú: volvimos al Parlamento Andaluz. El cansancio ya se notaba en la gente. Se cantaron algunos cuplés, se dijeron los romances de don Juan y de las Hijas de Zapatero, pero sobre todo, nos dio tiempo a saborear un poco el día, a recordar las mejores jugadas y a darnos cuenta de que lo habíamos pasado muy, muy bien, y que la gente que nos escuchó también. Y de eso se trataba principalmente. Lamentándonos por el mal día que nos hizo, lo que impidió seguramente más público, nos despedimos con la sonrisa en la boca. El año que viene más y mejor: más gente y mejor día. Un abrazo y mi felicitación a todos los que estuvísteis allí cantando, maquillando, riendo, bebiendo, aplaudiendo....

3 comentarios:

OSCAR dijo...

JAJAJAJAJAJAJA...
No se si mis carcajadas se escucharon desde Montpellier, pero BRAVO BRAVO y BRAVO...
Enhorabuena por tal exito de tarde; ojala hubiera podido estar ahi con vosotros para verlo, pero otro año sera...
Un abrazo enorme

OSCAR

juan alfonso dijo...

Juan Alfonso
enhoragüena murcianicos, vosotros sabeis pasarlo bién y hacerselo pasar bién a los demás aún estando el clima "general" revolvío.
a pesar de no haber podido acompañaros físicamente, estube con vosotros.
un abrazo y que viva la creveza nuestra de cada día

Javi dijo...

Gracias a Óscar y a Juan Alfonso. Se os echó de menos el sábado, pero tendremos oportunidad seguro de carnavalear juntos. Un abrazo.