jueves, 11 de marzo de 2010

Manual para romanceros

Ante la insistencia popular (al menos dos personas lo han pedido), por fin hemos alumbrado este


MANUAL PARA ROMANCEROS

[Nota: En realidad, un romancero es una colección de romances y el que dice un romance es un romancista, pero nosotros, siguiendo el uso gaditano, llamaremos romanceros a los romancistas, romances a los romances, pan al pan y vino al vino.]

1º)  Lo primero es lo primero
y por eso va al principio,
léelo bien con mucho esmero
y te saldrán buenos ripios.

Hay que tener algo que contar. ¿Tienes un personaje? ¿Tienes ideas sobre lo que le puede pasar a este personaje? ¿Ya tienes dos o tres bromas sobre el personaje? Si la respuesta es sí, entonces sigue adelante con el romance, pero si la respuesta es no sigue pensando.

2º)  Lo que pase por tu mente
déjalo todo anotado,
¿qué harías tú de repente
si todo se te ha olvidado?

Ya sean bromas sueltas, bromas rimadas, cosas graciosas sobre el personaje o sobre lo que él podría decir, chistes relacionados, refranes… Si quieres dáles ya forma de cuarteta, pero si no, no pasa nada, apunta todas las ideas por chorras que te parezcan. Recuerda que quien habla y da opiniones es el personaje, no tú. Las opiniones que exprese es responsabilidad suya, no tuya. Nadie es gracioso a la primera, hay que currar a diario. Acostúmbrate a apuntar todo lo que te viene a la cabeza en el momento en que te viene. Para desecharlo siempre hay tiempo. Una idea mala puede llevarte a alguna buena. Ninguna idea no te lleva a ningún sitio.

 3º) Viene el trabajo duro,
dar forma y dar el formato
es la parte con más curro,
tendrás que echar buenos ratos.

Con todas las ideas que tengas organiza el romance por temas. Normalmente se empieza presentando al personaje y se termina pidiendo dinero o invitación por el recitado. Lo demás es cosa tuya. Que tenga o no una historia que se desarrolla en el tiempo o que sea una colección de situaciones depende de ti.

El romance va organizado en cuartetas, estrofas de cuatro versos. La rima mínima ha de ser asonante en los versos 2 y 4, pero la mejor es que rimen 1 y 3 con rima asonante y 2 y 4 con rima consonante. Tú no eres una chirigota, no llevas guitarras, caja y bombo que te apoye, tu música es tu rima.

Los versos son de 8 sílabas. Si la última palabra es aguda, entonces debe tener 7. Si la última es esdrújula, entonces debe tener 9 (ver la coda al final del manual). Pero ten en cuenta que lo importante es hacer reír, de forma que si no te sale la gracia con esta métrica, pues manda la métrica a tomar por c…

Hay poca gente tan genial que en un par de días tenga hecho un buen romance. Si tú eres uno de ellos, enhorabuena, pero si no, tienes que tener en cuenta que esta fase es la más pesada y costosa. No te aburras de darle vueltas a las cosas ni cierres el texto con precipitación. A veces hay que añadir alguna cuarteta a última hora, como en el Romance de D. Juan de la Cierva (2010): la misma mañana de su estreno le añadimos una cuarteta relativa a una noticia que apareció en la prensa el día anterior.

 4º) Con un poco de sentido
y otro poco de reflejos
aquí dejamos escritos
algunos Romanconsejos.

Usa la contradicción humana, el contraste entre nuestras altas metas y nuestro comportamiento en la práctica. Ahí nos veremos todos reconocidos y nos reiremos de nosotros mismos, como en el Romance del MoroFul (ni imán ni menos) (2008):

Todo lo que hay que saber
en el Corán está escrito
menos lo que hay que comprar
que está en la puerta del frigo.

A la gente nos hace gracia lo conocido: personajes (políticos, famosos, el personajillo del pueblo) o prototipos de personajes (el borracho, el cornudo, la puta, el funcionario…), noticias recientes, lugares cercanos de tu mismo pueblo o ciudad, cosas del imaginario colectivo. Las siguientes cuartetas de Don Juan de la Cierva (2010) trataban de explotar un recuerdo común de todos los murcianos:

Otra noche del Entierro
mi suegro llevaba altura
y al quedarse boquiabierto
se cayó su dentadura.

Y los diarios que exageran
estas cosas tan pequeñas
publicaron que aquí en Murcia
se muerde a las brasileñas.

Si usas chistes conocidos o refranes o frases hechas, cámbiales el final o el contexto o el sentido para producir sorpresa y gracia. Por ejemplo la colosal cuarteta de Las hijas de Zapatero (2010) refiriéndose a Berlusconi, aplica un refrán en sentido literal en vez del sentido figurado (que es el corriente):

Triunfa ahora ese galán
con mujeres imponentes,
el Señor siempre da pan
al que ya no tiene dientes.

O esta otra cuarteta del Romance del MoroFul (ni imán ni menos) (2008), donde el sentido figurado de la expresión desaparece por completo para dejar su hueco a la literalidad más absoluta. Habla un suicida de la yihad y tras explicar varios inconvenientes de su curro, dice:

En esto de trabajar
pasa igual en tó los lados,
unos nacen pa mandar
y otros mueren explotados.

Pongo ahora un ejemplo de cambio de sentido de un refrán o frase hecha. En el Romance de D. Juan de la Cierva (2010), el protagonista cuenta que a veces se “aliviaba” en pleno vuelo:

También yo un día me alivié
y alguien gritó pa’ l cielo,
mas no soy de los que ven
la paja en el ojo ajeno.

No uses palabrotas o al menos no uses muchas (sólo si el efecto cómico lo requiere). Cuando el segundo verso acaba con la palabra Logroño la gente en su mente ya lo rima con coño, entonces si tú no dices coño les haces doble gracia. Por ejemplo, esta cuarteta del Romance de R2D2 y la madre que lo parió (2009), donde los personajes cuentan lo largo que se les hacían los viajes espaciales:

Como el viaje era muy largo
y no teníamos baraja,
en vez de matar el rato,
nos matábamos a pa… papear.

No seas violento ni agresivo ni grosero a la hora de meterte con la gente o de criticarla, ya sean políticos o habitantes de un pueblo, ciudad o región (y menos si te metes con los que tienes delante oyéndote). A nadie le hace gracia el insulto directo, pero en cambio la gente admite bien las bromas hechas con ironía o simpatía. No ataques las creencias o ideas políticas de la gente, pero los “jefes” de estas ideas o creencias son siempre una diana bastante risible.

No te metas con disminuidos de ningún tipo o con personas marginales o marginadas, no lo necesitas. Afortunadamente nuestros políticos dan el juego necesario. En cambio, si tú tienes una particularidad física visible, eres obeso, calvo, narizotas, manco, cojo, ciego, gafotas  no dudes en hacer chistes con ello pues nadie se sentirá ofendido,  y arrancarás alguna sonrisa. Por ejemplo, las siguientes cuartetas del Romance del Indio Hechicero (2010) se meten un poco con los murcianos y su forma de nombrar calles y plazas (y les hizo mucha gracia a los propios murcianos):

Veo yo que aquí en Murcia,
por desidia o por pereza,
pa poner nombre a las cosas
no os calentáis la cabeza.

Que hacéis una calle grande,
Gran Vía se va a llamar,
que si una plaza es redonda
pues la llamáis Circular.

Que un bar os pone ternera
decís restaurante El Cherro.
Que pasean funcionarios
le llamáis Jardín de los Perros.

No hables por hablar. Lo que no haga gracia quítalo, aunque a veces hay que poner alguna cuarteta explicativa para que la siguiente haga gracia. Las siguientes cuartetas son del Romance de las Hijas de Zapatero (2008). La primera introduce la figura del escáner corporal para que la siguiente haga gracia.

Hay psicosis terrorista
en los vuelos nacionales
y van a poner en las pistas
escáneres corporales.

No han empezado a funcionar
y ya está circulando un bulo:
que no dejarán volar
si no te limpias bien el…los dientes.

Sé surrealista, mezcla la historia a tu gusto, cosas antiguas con cosas actuales, porque eso descoloca al auditorio. Así se expresaba en el Romance del Alfonso X (2009) el propio rey Alfonso X:

Oh Virgen de la Arrixaca
a ti te vengo a rezar
si me quitas la resaca
te levanto un hospital.

O esta otra cuarteta del mismo romance, que habla sobre los nombres antiguos del río Segura:

El romano llamó Thader
al río de nuestra ciudad.
Nunca me gustó ese nombre:
suena a centro comercial.

Si enseñas tu romance a distintas personas de distinta edad y condición cultural tendrás una medida de la gracia que hace. Si hace gracia a un niño de 14 y a una persona de 60, ahí tienes una cuarteta de éxito. Pero procura no enseñársela a los que serán tu público, les quitarías la sorpresa y el placer de disfrutarlo entero.

No pienses si algo es gracioso o no ahora, sino si la gente lo recordará en febrero o habrá perdido gas. Hay sucesos que siempre están en la memoria colectiva durante mucho tiempo, por ejemplo, los murcianos mordiendo  a las primeras brasileñas del entierro, el España-Malta, hechos históricos –Conquista de América, Calígula, Cartagineses y Romanos,…- . Otros sucesos se recuerdan a medio plazo: Trasvase, Estatuto de Cataluña, Prestige, Los hechos recientes, si son graciosos mételos, aún a sabiendas de que con el paso del tiempo cuartetas muy graciosas dejen de serlo por el olvido. En resumen, uses lo que uses, ha de hacer gracia en febrero.

Pero lo más importante de todo es que no hay reglas fijas y tú debes ser el censor y el autor al mismo tiempo.

5º) Un texto maravilloso
con gracia y muy bien rimado
de escuchar será horroroso
si haces un mal recitado.

El recitado es tan importante como el propio texto. No todos somos simpáticos ni alegres ni dicharacheros ni actores. Lo mejor es adaptar el texto a tu forma de ser (la honestidad es muy valorada por el público), intentando, a la vez, meterte en el personaje. Mentalízate de que eres un bufón que va a a tratar de hacer reír a los demás a cambio de unas monedas o de una invitación. Aprende el texto de memoria hasta que te salga solo.

No te dé pena fracasar, al fin y al cabo el público no está haciendo nada para que tú te rías y tú al menos sí lo estás intentando con ellos. Por otro lado, no exijas a la gente que se ría. Si no le hace gracia lo que dices, pues no le hace gracia, no se trata de que no lo hayan entendido o de que no tengan sentido del humor.

El romance puede ser recitado por una o más personas. Todas pueden hacer el mismo papel, como en el D. Juan de la Cierva (2010) donde los dos romanceros eran el propio D. Juan (sólo había una voz), o bien cada romancero puede hacer una voz distinta, como en el R2D2 y la madre que lo parió (2009), donde un personaje era R2D2 y el otro era la madre que lo parió.

6º)  Se golpea con la vara
e ilustra la narración,
busca a alguien que tenga maña
y hazte un buen cartelón.

Un cartelón bonito y con dibujos bien hechos ayuda mucho al texto y al recitado. Algunas bromas en realidad pueden estar hechas con el dibujo y la gente sólo las comprende cuando el romancero lo señala (por eso es importante que la gente esté próxima al romancero). La siguiente cuarteta del Romance del Indio Hechicero (2010)

Vine a hablarles de mi gente,
la tribu de los mazorca,
y si así nos llaman piensen
que no la tenemos corta.

hacía una segunda gracia (además de la gracia que produce siempre todo lo relacionado con el sexo) porque el dibujo señalado era un indio con la nariz muy grande.

El cartelón puede servirte de guía en el recitado para recordar todas las cuartetas si colocas los dibujos ordenados, pero si no necesitas esto, colocarlos desordenados puede crear cierta expectación en el público para ver cuál será el siguiente dibujo señalado. Lo hagas como lo hagas, procura que los dibujos no chafen la broma del texto. Échale ingenio al cartelón, todo suma.

7º) El disfraz tiene que ser
muy elegante y muy fino.
No vayas al Corte Inglés
porque todo está en los chinos.

No te disfraces por fuera si antes no lo has hecho por dentro. Créete el personaje que interpretas.

El disfraz debe ser acorde con el personaje elegido, pero cuanto más cutre sea mejor. Cutre en el sentido de sustituir adornos o accesorios del disfraz por objetos comunes. El profesor de suicidas de la yihad, el Moroful, llevaba a la cintura una luz parpadeante de bicicleta que semejaba perfectamente la luz que tienen las bombas de las películas. D. Juan de la Cierva llevaba, en lugar de gafas de piloto, gafas de protección de los ojos que usan los carpinteros. El Indio Hechicero llevaba un pendiente con una pluma de palomo y otra estilográfica. Todos estos detalles pueden ser usados o no en tu recitado, pero cuando la gente los ve ya los predispone para la risa.

8º) Escribe todo en papel,
lo que llamamos libreto,
y luego pide por él
la voluntad, con respeto.

La venta del libreto, o de conseguir una invitación, es parte obligada del romancero, pues esa necesidad es la que mueve al bufón, desde tiempos inmemoriales. Puedes pedirlo de verdad o ficticiamente,

Ten preparadas fotocopias del texto de tu romance. Al terminar el recitado la gente, si ha gustado, querrá una copia. Dásela a todo el que te la pida. Luego pasa un cepillo pidiendo dinero. No falla. La gente cree que debe darte algo a cambio del libreto. Cuando recitamos el D. Juan de la Cierva en Murcia, la gente nos echaba en una especie de calcetín que pasamos, hasta billetes de 5 euros. Pero no exijas el pago. Lo de pedir es otra broma más, pero si sacas para un cubata bébetelo o invita a tus amigos.


9º) Si quieres ser empollón
(empollón no es tener sexo)
te dejo a continuación
cosas en forma de anexo.

Sobre la métrica.
No te agobies si no te sabes los dos tomos de versificación de la Real Academia. Deja eso para que los teóricos se ganen la vida. Una canción no es más ni menos bonita porque el autor supiera solfeo. Pero sí ten en cuenta algunos truquillos.

Esdrújulas.
Aunque no sea generalmente conocido, una esdrújula rima con otra palabra, al menos en la sílaba acentuada y la  última. Por ejemplo: “árnica” con “capa” – aunque si me permites el consejo, evítalas o si no tienes más remedio, que rimen en consonante.

Cómo medir.
Eso depende sólo de cómo lo declames. Cuando escribas piensa cómo lo vas a decir. Un mismo verso puede medir diferente según cómo lo digas, así, “Ante ustedes se presenta” podría ser

“An-te-us-te-des-se-pre-sen-ta” 9 sílabas, pero también

“An-teus-te-des-se-pre-sen-ta”  8 sílabas

Recuerda que eres de Murcia y te caracterizas por usar a veces la “s” final y otras veces no. Esto de da juego para hacer octosílabos cuando te interese. Basta usar o no la “s”. Mira:

“A-las-hi-jas-de-Za-pa-te-ro” 9 sílabas

“A –lahi-jas-de-Za-pa-te-ro” 8 sílabas


7 comentarios:

OSCAR dijo...

Desde Memphis, estado de Tennessee, IMPRESIONANTE...
Gracias por este manual...Un abrazo.

Javi dijo...

¿Desde Memphis? No paras.
Un abrazo para ti desde Murcia, estado de shock.

Rafa Oliva dijo...

No, no... no tengo palabras. La quintaesencia del Romancero, sabiduría destilada en estado puro, años de experiencia y estudio condensados en un post...

Me quito el sombrero una y mil veces ante tamaña y vasta (con v) demostración de cordura y buen juicio. Tu manual debería estar en una vitrina con pedestal en el Museo del Carnaval. Me faltan los vocablos para describir la impresión que me ha causado, aunque lo que de verdad me falta es el aire, ya que lo he devorado (saboreando cada párrafo y cada rima) apenas sin respirar.

Podrías sacar un romancero con este mismo tema: "El Romance bien rimado del romancero murciano", que podría empezar así:

Ante ustedes se presenta
el romancero murciano
que a todos va a enseñarles
a sacar un buen rimado.

Si al ver mi cara recuerdan
a un indio muy majareta,
eso fue el año pasado
que este año soy poeta.

Se nota que el arte no tiene fronteras...

Y ese Javi compartió
con todos sus instrucciones
para hacer un romancero
¡un tío con dos co... coletas!

Genial.

Rafa Oliva
El Dandy de Cádiz.

El moro Ful (ni imán, ni menos) dijo...

Gracias Óscar, como ves no hemos perdido el tiempo desde que nos diste la alternativa.Gracias también, Rafa, nos alienta mucho cualquier tipo de apoyo, ya que estamos empezando. El manual lo hemos ideado Javi y yo para que los indecisos den el paso adelante y se la jueguen con un romancero. A ver si el año que viene desfilamos por Murcia unos cuantos.

Javi dijo...

Jajaja Rafa, me quedo con tu propuesta del romancero poeta. Otra cuarteta podría ser:

Sólo ocho sílabas son
para una obra poética
hay de poner atención
y no pasarte de ninguna manera o modo con la métrica.

Javi dijo...

Otra cosa Rafa: si tienes Facebook puedes hacerte miembro del Sindicato de Romanceros . Además de Óscar, contamos con el insigne dentista Salvador Fernández Miró y con la propia ARGA.

Rafa Oliva dijo...

Ok, os busco y me apunto del tirón, iiiiiinnnnn....